jueves, 2 de noviembre de 2017

EL ACEITE

EL ACEITE

Soap & skin - Me and the devil

Mi cabeza es tan traicionera.  Estar inmóvil, recostado y viendo hacia el techo me orilla a cerrar mis ojos, pensar en ella y no puedo evitar el fluir de la sangre en mis genitales.  Aun puedo oler el vapor perfumado de esas duchas al anochecer.   Las acostumbraba para quitarse el día de encima; mientras yo esperaba ansioso.  Mirarla salir envuelta en una pequeña toalla, un delirio.  Ella lo hacia adrede, mi reacción ante la imagen, siempre fue de animal, perdí tanta ropa al desgarrarse, que tuve que aprender, me anticipaba y comenzaba a desnudarme.  

Apareció una tarde cualquiera mientras pagaba la cuenta del supermercado y me recriminó llevarme el último paquete de hongos en buen estado.  Le invité a cenar y todo comenzó mientras ella tomaba el aceite de olivo, y entre cortejo y sonrisas me lanzó su primer mirada de puta, vaciando entonces el aceite en sus pechos, haciendoles brillar encima del escote, ...sin darme tiempo a nada.

Muy pronto olvidé casi todo dejandome llevar. Su sexualudad no terminaba, no habia final a su creatividad, cada dia un poco mas.  Perdí el sentido y los objetivos diarios que me mantenian la cabeza en orden, cuando llevó drogas a la cama.  Tan sublime fue el cambio que yo exigia del estimulante o me salía de contol por completo.

Y así desperté aquí.  He perdido ya la noción del tiempo.  Mi conciencia volvió hasta hace muy poco, y el encierro en esta habitación sin ventanas no me permite ubicarme.  La muy perra me ha amarrado, y no se para qué; como si pudiera yo escapar de aqui.  Me mantiene vivo a medias, medicandome y alimentandome con mendrugos que me hacen rugir las tripas, mientras deja carne cruda en un plato, sobre una caja al lado de mi cabeza.  Mi hambre me desespera y enloquece, en vano intento liberarme tirando de mis amarras hasta perder la conciencia.  Amputó mis pies y manos y la muy hija de puta apenas me dice nada.  

Me atrapó, perdí, era cuestión de tiempo.  Debo admitir que lo ha hecho bien, las heridas de los cuatro muñones solo me dan cosquilleos y no parecen infectadas.  Cada dos comidas viene en ropa interior y la piel aceitada, se masturba con mis extremidades, me estimula y monta.  No puedo evitar mis erecciones y orgasmos, puedo decir que hasta lo disfruto, despedaza mi cabeza a su antojo encendiendome y botandome.  Me sonríe mientras veo mis heridas y las lame.

Mi cabeza es tan perra, y traicionera.